Hoy en día, todo, o casi todo, gira alrededor de las redes sociales. Si quieres buscar trabajo, encontrar pareja, vender un coche, ir a un destino, hablar con tus amigos, etc… y no tienes redes sociales, NO EXISTES. Es más, muchísimos departamentos de Recursos Humanos de grandes empresas, en los procesos de selección de candidatos para diferentes puestos de trabajo, entre otras cosas, investigan estos en las redes sociales para poder tener información fiable de primera mano. Por ello son capaces de realizar un perfilado muy concreto sobre el candidato, gracias a toda la información de las publicaciones, fotos, gustos, aficiones, ideologías, prioridades y un larguísimo etcétera, que tenemos es estas redes sociales.

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Muchas secciones de Recursos humanos con las que he trabajado me han confesado que llegan a descartar a los candidatos que no tienen redes sociales, ya que este hecho está fuera de la normalidad social en la actualidad. Además, algunos de los responsables confiesan dejarse influir por la primera impresión que les genera la fotografía de perfil de los candidatos, no solo por lo que dice el hecho de que ese candidato decida poner esa y no otra fotografía como foto principal de perfil, si no porque a la hora de observar el Rostro de esa persona les genera una impresión que se queda impregnada durante todo el análisis del perfil, lo que de alguna manera predispone, para bien o para mal, en la última decisión del seleccionador que llama a un candidato o a otro.

                Por todo ello quiero dar el valor que merece a la foto del perfil de nuestras redes sociales, sobre todo las de las redes profesionales, pero sin desmerecer las demás, ya que, como he dicho antes, los que seleccionan a los candidatos, analizan todas.

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                ¿Alguna vez te has parado a pensar qué es lo que quieres trasmitir con tu fotografía de perfil de tu red profesional o personal?

                Quiero que sepas que el ser humano tiene la capacidad de leer la corporalidad y las actitudes corporales de manera no consciente gracias a las neuronas espejo, lo que genera que, al descodificar el estado corporal de una persona, tengamos, de inicio, una primera buena o mala impresión, incluso puede hacer que nos guste un perfil o que directamente lo descartemos.

                Está claro que si observamos un perfil con una fotografía de una persona que tiene la barbilla elevada, la vamos a percibir con un cierto aire de superioridad, altivez u orgullo. Del mismo modo si la barbilla baja tendemos a descodificar a esta persona como inferior, temerosa y con falta de confianza (aunque depende de otros ejes). Pero existen tantas posibilidades de posición de la cabeza o de los cruces de brazos que, sin saberlo, puedes estar provocando, en los que te ven, cierto rechazo. Ten en cuenta que todos analizamos, sin ser conscientes de ello, la fotografía de un perfil cuando la observamos, obteniendo información de la elevación, inclinación y rotación de la cabeza (ejes sagital, lateral y rotativo), lo que puede variar la interpretación desde la cercanía, bienestar y conexión hasta la vigilancia, distancia y rigidez.

    Y no solo eso, tienes que tener en cuenta como cruzas los brazos, ya que, al contrario de lo que todo el mundo cree, existen creces de brazos de cierre, pero también los hay de apertura. También hay que tener en cuenta las hemicaras (que dice cada mitad del rostro), la sonrisa (para no hacer una falsa), tonicidad del cuerpo, la rigidez de las articulaciones, etc. Todo ello va a ser descodificado por todo el que vea tu fotografía. ¿Vas a dejar que la improvisación decida tu futuro?

            

Juan Manuel García Lopez.  (Sinergólogo y Guardia Civil – Negociador de incidentes, Formado en el análisis del comportamiento por el FBI)

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